Arcelor cierra su fábrica de Madrid tras dos años y medio de paradas temporales

La crisis ha podido con la única fábrica de ArcelorMittal en Madrid. Tras dos años y medio con expedientes de regulación de empleo temporales, el gigante siderúrgico ha decidido “la parada de la planta por tiempo indefinido”, según explicó ayer por la tarde Gonzalo Urquijo, el único español en la cúpula del grupo.

Un eufemismo para referirse al cierre definitivo de la actividad de fabricación de grandes vigas destinadas, sobre todo, a obras públicas, grandes edificios o naves industriales de gran tamaño.

La medida afectará a 285 de los 390 empleados que en estos momentos trabajan en las instalaciones de Villaverde. Urquijo avanzó que la intención del grupo es tratar de recolocar a estos trabajadores en otras fábricas de la compañía.

Los otros 105 empleados seguirán con las otras actividades del centro: transformación y comercialización de productos siderúrgicos, compra y almacenamiento de chatarra y los servicios centrales (en el complejo se encuentran las oficinas principales del grupo en España).

Urquijo no quiso dar una cifra del coste económico que tendrá el cierre de Madrid para ArcelorMittal (“tenemos que negociar todavía las condiciones con los sindicatos”) ni dio datos concretos sobre las pérdidas que acumula la planta. “Son importantes”, se limitó a decir.

Según las cuentas de la compañía que figuran en el Registro Mercantil, la planta de Villaverde comenzó a dar pérdidas en 2009, año que cerró con unos números rojos de 14,44 millones de euros. La situación empeoró en 2010, cuando las pérdidas alcanzaron los 16,17 millones. Ese año, la factoría consiguió cerrar ventas por 162,5 millones de euros.

Más sueldo para directivos

Pese a las pérdidas, la alta dirección del grupo aumentó su retribución en 2010 un 35%, hasta los 920.000 euros en total, según consta en las cuentas anuales. Y eso que el número de sus integrantes pasó de ocho a siete.

Según los datos facilitados por Urquijo, la factoría de Villaverde cuenta con una capacidad de producción de 500.000 toneladas anuales. Sin embargo, en los últimos tres años la acería solo funcionaba al 35% de su capacidad y la laminación, al 65%.

La caída de la demanda con la crisis ha llevado a que la planta haya pasado de exportar el 60% de su producción en el año 2006 al 84% el pasado ejercicio. “Y Madrid, lejos de una salida al mar, no tiene la mejor ubicación para exportar, máxime en un contexto muy difícil en los mercados internacionales”, añadió el directivo.

Según los análisis de Arcelor, en el sector de perfiles (el de las grandes vigas que fabrica Villaverde) existe una fuerte sobrecapacidad en España. Ya antes de la crisis, con datos de 2007, la capacidad de producción que había en el mercado español era de unos 4 millones de toneladas, para un consumo de solo 1,6 millones anuales.

Ya hay comprador para los terrenos

La decisión de ArcelorMittal de poner fin a la actividad de fabricación siderúrgica en la planta de Villaverde abre la puerta a que se puedan vender parte de los terrenos de un complejo que ocupa una gran extensión a las afueras de Madrid capital, junto a la carretera de Toledo.

Según figura en la memoria que acompaña las cuentas de 2010, el gigante siderúrgico ya ha concedido a un tercero un derecho de compra sobre los terrenos de la planta. Un derecho que será efectivo “en el momento en el que se produzca la desafección de la totalidad o parte de los terrenos de la actividad siderúrgica”.

La opción de venta tiene como fecha de vencimiento el 18 de marzo de 2038.

La planta de Villaverde forma parte del paisaje madrileño desde hace más de medio siglo. Su construcción se remonta a la década de los 50, como parte de la empresa Manufacturas Metálicas Madrileñas. Posteriormente pasó a manos del grupo siderúrgico Aristrain. Después entró a formar parte de Aceralia, empresa que se integró en Arcelor.